Vídeos interesantes

Loading...

domingo, 12 de abril de 2009

Clasificaciones a las Giras por Marruecos y Europa, algunas consideraciones.


Por Miguel Miranda Brossard, Asesor de Desarrollo de ITF y Raimundo Gregoire Delaunoy, Periodista
Tras el término de la Copa Gerdau, se puso fin a una nueva versión de la gira Cosat. Ciertamente, muchas son las conclusiones que se pueden adoptar, aunque cada una de ellas tendrá una raíz diferente. El análisis no sólo incluye los resultados y el ranking, sino que también el estado en el cual se encuentran los procesos de cada tenista, la manera de enfrentar los desafíos, el crecimiento como persona y los avances en su tenis, entre otros aspectos.
Sin embargo, en esta ocasión aquello quedará a un lado y las miradas se enfocarán en algo de gran relevancia. Se trata de una de las consecuencias más directas e inmediatas que produce la gira Cosat, es decir, la conformación de los equipos que viajarán a Europa (categorías de 14 y 16 años) y Marruecos (18), a disputar diversos torneos internacionales.

En este sentido, es importante consignar, inicialmente, dos variables. Por un lado, los cupos ganados por países y, por el otro, quiénes fueron los que obtuvieron el merecido espacio para ir a estas giras de vital importancia para el desarrollo de un tenista. A eso, hay que sumar la otra mitad del vaso, o sea, la realidad de aquellas naciones que no pudieron obtener algún cupo o que haciéndolo no es lo que se esperaba.
En categoría de 18 años, el asunto se fue clarificando cerca de la mitad de la gira, ya que, basándose en el reglamento, eran pocos los tenistas de 1993 o de años posteriores, que estuviesen destacando en la principal categoría de juveniles. En la rama masculina, sólo uno logró clasificar a la gira, mientras que en mujeres lo hicieron cuatro tenistas. En 2008, la situación fue bastante similar. Quienes pudieron inscribir su nombre en el equipo Cosat fueron la colombiana Yuliana Lizarazo (120º ITF), la ecuatoriana Marie Elise Casares (146º) y las argentinas Agustina Sol Eskenazi (128º) y Catalina Pella (292º), además del único hombre clasificado, el brasileño Tiago Fernandes (54º).
Una primera observación permite establecer que el chileno Iván Conejero (320º) pudo haber clasificado si hubiese participado en más torneos de la gira Cosat (sólo lo hizo en seis de los 11 campeonatos). En la rama femenina, cabe hacerse la misma pregunta con la argentina Mikele Irazusta (371º), que sólo participó en seis etapas del circuito sudamericano recientemente terminado. Muy destacable, también, lo hecho por la brasileña Carla Forte, que con 15 años (cumplidos en enero) terminó la gira en el puesto 379º.
Tras este breve análisis, surgen de inmediato varias interrogantes. Primero, cuestionarse por qué otros tenistas nacidos en 1993 todavía no dan este paso, es decir, enfrentar procesos más avanzados. La explicación podría ser la falta de valentía a la hora de tomar estas determinaciones, pero también podría explicarse por problemas en la preparación de los tenistas. Quizás no todos tienen la opción de ir a los torneos de 18 años en buenas condiciones. Otra posible interpretación sugiere que existirían entrenadores que prefieren guardar a sus pupilos, para así dar una buena imagen. También, la falta de información y, por último, sería interesante ver el asunto de la falta de ambición en el tenis.
En 16 años, la lucha por los dos cupos en mujeres fue muy estrecha. Tanto así, que las hermanas Deheza de Bolivia terminaron en tercer y cuarto lugar, lo cual las dejó sin opciones de ir a Europa. Quienes pudieron festejar fueron la impresionante peruana Patricia Ku –ganó siete etapas de la gira Cosat- y la argentina Florencia Di Biasi, que aunque probó suerte en algunos torneos de 18 años, se la jugó en la categoría de 16. Lo hecho por Patricia Ku amerita una breve reflexión. Cabe preguntarse cuáles serían los resultados de la peruana si empezara a participar en 18 años. Con lo mostrado hasta el momento, entrega ilusiones de verla mantener su nivel, pero habrá que estar atentos al tema motivacional y a la capacidad de adaptación a un circuito más exigente. Quizás en un principio podría sentir diferencias físicas o mentales, pero no por ello deja de ser menos atractivo el camino de adelantar etapas, sin embargo, y habiendo visto su esfuerzo, respetamos mucho el camino tomado. En cuanto a los hombres, los cuatro clasificados fueron el venezolano Ricardo Rodríguez, el chileno Benjamín Ugarte, el colombiano Felipe Mantilla y el boliviano Hugo Dellien.
En 14 años, mujeres, lo hicieron dos argentinas (Carolina Costamagna y Constanza Vega), una ecuatoriana (Doménica González), una brasileña (Leciane Silva), una venezolana (Carmen Blanco) y una peruana (Ferny Ángeles) . Mientras, en hombres, quienes obtuvieron un cupo fueron dos peruanos (Jorge Panta y Nicholas Osterling), dos chilenos (Jaime Galleguillos y Guillermo Núñez), un argentino (Juan Pablo Paz) y un ecuatoriano (José Andrés Chamba).
A nivel de países, Argentina lidera el ranking con seis tenistas (cinco mujeres, un hombre) clasificados a las giras en cuestión. Más atrás, le siguen un cada vez más fortalecido Perú con cuatro (dos hombres y dos mujeres) y Chile y Ecuador con tres. En el caso chileno, se trata de tres hombres, mientras que dos mujeres y un hombre conforman el total ecuatoriano. Con dos clasificados aparecen Brasil, Colombia y Venezuela (todos con una mujer y un hombre). Por último, Bolivia (un hombre) cierra la lista con un clasificado.
Con estos datos se pueden establecer algunas proyecciones o conclusiones. Argentina sigue siendo un gran referente a la hora de entregar proyectos para el tenis sudamericano, lo cual queda demostrado no sólo por los tenistas que logró clasificar, sino que también por la cantidad enviada durante la gira Cosat y por los resultados obtenidos. En cierta medida (y lo decimos así, porque ya nos demostró su potencial en los torneos sudamericanos de 2008), sorprende Perú, con sólidas credenciales en 14 y 16 años, mostrando algún dominio en dichas categorías. Además, en 18 años tiene a Bianca Botto, Claudia Razzetto y Duilio Beretta. Este último, con un talento extraordinario mediante el cual, mejorando algunos aspectos físicos y con el apoyo adecuado, podría encumbrarse, en breve, en el ranking.
Lo hecho por Chile en 14 años es bastante positivo, pues no sólo clasificó a dos hombres, sino que tuvo muy cerca a dos mujeres, una de las cuales no pudo participar en toda la gira por motivos económicos y la ya recurrente falta de apoyo. Otro punto alto es la solidez mostrada por Benjamín Ugarte en 16 años. En cuanto a Brasil, llama la atención que sólo dos tenistas lograran clasificar, especialmente si se toma en cuenta lo grande que es el país. Por inversión, por metodología de trabajo, por jugadores y por torneos, Brasil debería estar liderando la región. De todas formas, Tiago Fernandes (en 18 años) y Leciane Silva (en 14) obtuvieron pasajes para Marruecos y Europa, respectivamente.
Ecuador es otro que vuelve a entregar un sólido aporte. En 18 años contó con la buena gira realizada por Marie Elise Casares, mientras que en 14 tuvo a Doménica González y José Chamba. Vuelve a repetir su nombre la quiteña Casares, que el año pasado fue a la gira por Europa y ahora lo hará en Marruecos. Colombia mantiene un buen tranco, al mantener con firmeza el proyecto de Yuliana Lizarazo y sorprender con Felipe Mantilla en 16 años. Lo mismo para Venezuela, que en categorías menores mostró buenos resultados y logró algo que el año pasado no pudo hacer, es decir, incluir una tenista en la gira por Francia e Italia.
Un sabor amargo quedó en Bolivia, ya que a pesar de la clasificación de Hugo Dellien, en 16 años, lamenta el no haber podido agregar a María Inés y Paula Deheza. Las mellizas terminaron por detrás de las dos clasificadas, Patricia Ku y Florencia Di Biasi, quedando fuera por poco. De todas formas, Bolivia sigue entregando proyectos interesantes y mantiene la tendencia desde que aparecieran, por ejemplo, María Fernanda Álvarez y Daniela Trigo. Por último, lamentable lo de Paraguay y Uruguay, que mostraron poco en esta gira y quedaron al debe, especialmente en el caso paraguayo, que trae consigo la sombra de la sólida generación de 1992 (Cepede, Robbiani y Enrique). Lo de Uruguay es preocupante, porque hace mucho tiempo que no logra tener un tenista juvenil que realmente despunte. Este asunto debiera ser tema de reflexión para los charrúas, que prontamente participarán en los dos sudamericanos y en uno de ellos serán locales. Será la gran oportunidad de optar por una excelente preparación e intentar, en su país, salir de los últimos lugares que han ocupado en anteriores años.
Ahora, más allá de ver quiénes clasificaron y cuál ha sido la tendencia por país, es importante preguntarse cómo se llevará a cabo el proceso que lleve a tenistas sudamericanos al profesionalismo. ¿Se improvisará?, ¿se establecerán políticas permanentes en el tiempo?, ¿se trabajará en forma conjunta?, ¿qué papel le cabe a los distintos organismos involucrados como la ITF y la COSAT?, ¿cuál es el rol de las Asociaciones y Federaciones nacionales?
Esas y muchas otras serán preguntas que necesitarán encontrar una respuesta en forma rápida y urgente. De nada sirve llevar tenistas a giras por Europa y Marruecos si después no se les apoya en sus comienzos de la etapa profesional. Por eso, hay que ir trabajando con sólidas bases desde las primeras experiencias obtenidas como juvenil.
Está el tema de los recursos económicos, de lo poco que participan las empresas y los estados en el tenis, pero a pesar de eso se puede generar más. Se deben maximizar aún más los esfuerzos, el dinero y la capacidad de organización.
De otra forma, será difícil que todos estos proyectos puedan intentar optar a ser un tenista de élite en el profesionalismo

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada