Artículos y noticias más recientes

martes 19 de enero de 2010

Instinto vs. Conocimientos


Por Jonhny Saldivias, Director de Ecuajunior
En una larga y profunda tertulia, con dos padres, empezamos a descubrir otros factores que, aunque invisibles, están presentes en el desarrollo de los jugadores e influyen de manera notable.
Este encuentro era con padres que tenían a sus niños entrenando tenis en la etapa de precompetencia. Uno de ellos tenía una larga experiencia en la competencia de tenis y el otro recién comenzaba a participar y conocer el tenis como deporte ya que a su hijo le había gustado esta disciplina y decidió apoyarlo.
El experimentado, trataba de ser consistente con todo lo que había aprendido sobre el desarrollo del tenis y la competencia y abrigaba mucha paciencia con la formación tenística de su hijo. Esperaba mesuradamente y estaba completamente convencido que su hijo aprendería a jugar tenis si él como padre cumplía con “su parte del trato” y ésta era simplemente pagar la pensión de la escuela de tenis y dejar a los especialistas hacer su trabajo. El instintivo, aquel que era nuevo en el deporte del tenis, no se conformaba solamente con esa parte del trato, si no que estaba dispuesto a “aceitar la maquinaria” de la enseñanza. Sus instintos le decían que no debía confiar en lo que le enseñarían en el horario de clases de la academia y había decidido que su hijo tomaría clases particulares todas las semanas con el profesor de la escuela ya que eso sobre todo logaría que “el profe le parara más bola” en los entrenamientos diarios dentro del horario de escuela, aún a costa del continuo retraso en la pensión regular de la academia.

En discusiones tenísticas entre ambos padres salió a relucir este punto; y el padre con conocimiento tenístico enfatizó que los profesores cuando son responsables y profesionales de ninguna manera influirán o inclinarán la balanza sobre aquel niño que toma o no clases particulares y añadió que los progresos del niño que tomaba las clases privadas obedecía a la cantidad de horas adicionales que estaba en la cancha.

El padre instintivo hizo un breve y convincente recuento de las veces que el profe le había dado preferencia al armar el grupo de entrenamiento y enumeró los logros alcanzados hasta ese momento gracias a ese esfuerzo extra por parte de él en pagarle esas “clasecitas particulares” e invitó al otro padre a hacer lo mismo explicándole que es así como funcionan las cosas.

No podemos ocultar la verdad y aceptamos como cierto que hay algunos profesores que incluso no inscriben en la competencia del fin de semana a sus alumnos para no perder esas clases privadas en esos días. Ellos mismo lo han comentado abiertamente.

Compartimos plenamente la decisión del padre experimentado en creer y dar un voto de confianza a los profesionales que están a cargo de la enseñanza del tenis. Pero nos permitiremos darle un consejo: extender un poco más su tarea y no limitarla solamente a pagar la escuela, sino además hacer un esfuerzo extra por buscar y encontrar no solamente una buena academia si no una que tenga profesores con valores éticos y humanos. Profesores a quienes el dinero no sea el único motivo que los mueva, aquellos que dentro de sus aspiraciones de auto realización esté el formar buenos tenistas simplemente porque aman su trabajo. Y aunque les parezca una falacia a estos profesores que no les mueve necesariamente el dinero y actúan desinteresadamente son los que luego de tener tantos logros y jugadores triunfadores, la vida les da el privilegio de cobrar excelentes salarios.

Conocemos varios profesores que invitan a sus alumnos el fin de semana a entrenar gratuitamente solamente porque quieren ayudarlos a progresar, y si el padre pregunta por delicadeza ¿cuánto le deben? Se limitan a explicar que el jugador simplemente se lo merece.

Al difundir de esto no pretendemos que el no cobrar sea un comportamiento generalizado, la intención es hacer un reconocimiento a la existencia de estos profesionales que entienden plenamente de que se trata el desarrollo y están comprometidos con el deporte.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La tertulia me pareció interesante, creo que los padres son muy importantes en el desarrollo de los jugadores, es respetable cada posición. Considero que tanto la formación del jugador como del entrenador ha de ser integral. El tenis siendo un deporte prevalentemente individual, para los niños ha de ser un deporte colectivo. Corresponde a nosotros como personas y entrenadores convencer a los padres de la importancia de un desarrollo integral de sus hijos. Felicidades

Anónimo dijo...

INTERESANTE LA TERTULIA , PERO PIENSO QUE LAS CLASES PARTICULARES SON BUENAS PORQUE AYUDAN HA PULIR LOS ERRORES DEL JUGADOR, Y EN SEGUNDO LUGAR EL PADRE QUE SE LAS QUIERE COSTIAR A SU HIJO LO HACE Y EL QUE NO SUS RAZONES TENDRA NO ES OBLIGATORIO TOMARLAS. NO SE A QUE SE DEBE ESTE COMENTARIO FUERA DE LUGAR SI LAS CLASES PARTICULARES EXISTEN EN CUALQUIER AREA TANTO EN DEPORTE COMO EN EL ESTUDIO NO LO CREEN.
CADA QUIEN HACE CON SU DINERO LO QUE MEJOR LE PAREZCA.
AHORA ESTO NO TIENE NADA QUE VER QUE EL PROFESOR LE PONGA INTERES AL ALUMNO ESO SE LO GANA EL JUGADOR EN LOS ENTRENAMIENTOS SI ESTA AHÍ ATENTO, LISTO PARA APRENDER PERO SI ES LO CONTRARIO HABLAMOS DE UN CHICO GROSERO, MALCRIADO INDISCIPLINADO NO SE PUEDE TRABAJAR CON UN JOVEN ASI CUALQUIER PROFESOR PERDDERIA EL INTERES DE ENSEÑARLE.
CADA SER HUMANO SIEMBRA LO QUE COSECHA.
Y SI BIEN NOSOTROS COMO PADRES EXIGIMOS LOS RESULTADOS PERO COMO, SI SABEMOS DE LAS ANOMALIAS DE NUESTRO HIJO Y LAS APLAUDIMOS NO PODEMOS EXIGIR SI NO SE CORRIGEN ALGUNOS DE ELLOS EN CASA LA FORMACION DEL JUGADOR NO ES SOLO DEL PROFESOR SE EMPIEZA EN CASA.

Anónimo dijo...

Los entrenadores son profesionales que viven de su trabajo y hay que cobrar por ese servicio, de la misma manera que un dirigente cobra inscripciones y vive de los torneos que organiza.

Anónimo dijo...

Leer estos artículos, son como cuando uno lee un libro de sicología, en donde muchas veces nos sentimos identificados con las patologías. Está claro que la idea no es ofender ni hablar de nadie en particular, solamente expresar que estas cosas existen en nuestro deporte y que han estado ahí por décadas. Aprovechemos las anécdotas y no critiquemos a quien tiene el coraje de ponerlas sobre la mesa

Anónimo dijo...

Yo si entiendo porque el Director de Ecuajunior tiene la calidad moral para comentar estas cosas. Una de ellas es que no vive del cobro de las inscripciones, esa plata es para pagar en todo lo que gasta a favor de los participantes. Y si esto fuera cierto, la segunda razón tendría más valor aún, ya que soy madre de uno de lo becados. Sé que como mi hijo hay otros niños que no pagamos inscripción porque no tenemos recursos para hacerlo y sin embargo nos permiten jugar. Espero que hacer esta declaración no me traiga problemas porque jamás lo han querido hacer público, pero siento que es necesario decirlo.

Publicar un comentario en la entrada